BLONDIES EN EL NOMBRE DE DIOS
- rebecasaavedrag
- 13 jul
- 2 min de lectura
Este es mi tercer post.
Hoy quiero hablarles de una película y de un pastel que, a primera vista, no parecen tener nada que ver. Aunque sospecho que sí. Ya lo iremos descubriendo.
La receta del día son unos blondies, o brownies de chocolate blanco. La película es En el nombre de Dios (The Magdalene Sisters, 2002), dirigida por Peter Mullan.

Creo que ambas comparten algo: los blondies, con ese color dorado y su apariencia inocente, parecen un dulce casi angelical. Pero basta darles un mordisco para descubrir que son una tentación descaradamente pecaminosa: mantequilla, azúcar y chocolate blanco en cantidades que harían llorar a cualquier nutricionista.
La película juega con un contraste parecido, aunque infinitamente más oscuro. Bajo la apariencia de pureza y virtud de un convento se esconde un sistema de humillación, violencia y abuso.
Basada en hechos reales, The Magdalene Sisters retrata la vida de tres jóvenes irlandesas enviadas a una de las llamadas lavanderías de las Magdalenas, instituciones dirigidas por órdenes religiosas donde miles de mujeres fueron recluidas durante décadas. Allí eran obligadas a trabajar y sufrían castigos físicos, psicológicos y una profunda deshumanización. Aunque los personajes son ficticios, la historia está inspirada en testimonios reales y en un episodio que ocurrió de verdad en Irlanda.
No es una película fácil de ver. Tampoco pretende serlo. Pero es una de esas películas que recuerdan que las mayores injusticias no siempre ocurren en la oscuridad; a veces suceden a plena luz del día, protegidas por el silencio de una sociedad que decide no mirar.
Y ahora sí, a algo bastante más amable.
Blondies de chocolate blanco

Ingredientes
100 g de mantequilla.
1 barra de chocolate blanco.
1 taza de azúcar.
2 huevos.
2 tazas de harina.
1 pizca de sal.
Preparación
Derrite la mantequilla en el microondas. Hazlo en intervalos de 30 segundos para evitar que hierva o salpique; normalmente bastará con alrededor de un minuto en total.
Añade el chocolate blanco troceado y mezcla hasta que se derrita completamente con el calor de la mantequilla. (En el primer capítulo hablamos de lo peligroso que es mezclar chocolate con agua; con el chocolate blanco ocurre algo parecido. Además, hay que tener cuidado con la temperatura: si se calienta demasiado, puede quemarse y perder su textura.)
Incorpora el azúcar.
Agrega los huevos, uno a uno, mezclando bien después de cada incorporación.
Por último, añade la harina y la pizca de sal. Mezcla solo hasta integrar; no hace falta batir demasiado.
Vierte la mezcla en un molde previamente engrasado o con papel de horno.
Hornea entre 30 y 40 minutos a 180 °C. Deben quedar cocidos, pero con el centro ligeramente húmedo para conservar esa textura densa y cremosa que hace que un blondie sea un blondie.

Blondies en el nombre de Dios
A diferencia de estos exquisitos blondies, esta película nos deja con un sabor agridulce.
El cine que no nos deja salir de la sala sintiéndonos exactamente igual que cuando entramos, las películas que nos enfrentan a aquello que preferiríamos no mirar son, muchas veces, las que más nos enseñan. No porque tengan respuestas fáciles, sino porque abren preguntas que permanecen con nosotros mucho después de que terminan los créditos.



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